Las marcianas superfolladoras invaden la Tierra

Para  Gabriel, aquel pueblucho era un pantanal masturbatorio. Aburrido y tosco.

Así que cuando se propagó el rumor del aterrizaje de las ninfómanas a escasos kilómetros de donde las cervezas, Gabriel se dijo “¿y por qué no?”, sumándose a los que linterna en ristre peinaban la zona aquella noche.

Tuvo suerte.

La entrevió a orillas del pantano y le pareció enorme. Fue apenas un segundo porque al despertar estaba dentro del platillo volante, a años luz de casa y adscrito al servicio sexual de su nueva ama, Varadâ Niktû.

Desgraciadamente, y como no tardó en comprender Gabriel entre humillantes dolores, Varadâ no era como debía ser. Y no porque ella fuera enorme, que también, sino por cuanto todo en Varadâ era la prueba viva de un orden sexual dimórfico, protuberante en su aspecto externo, pero en nada parecido sino antagónico, al de las mamíferas terrestres. Eso sí, dotada de un órgano reproductivo dimensionado a sus más de dos metros de envergadura… y ciertamente infatigable.

Pues en lo que no había engaño era en la hiperactividad celatoria de aquella raza. Varadâ resultó demoledoramente ninfómana. Una dictadora sexual: La alienígena no admitía un no por respuesta.

Finalmente, y tras un agotador viaje, la nave llegó a un planeta helado. Sin más explicaciones, Gabriel fue encerrado en el harén en el que había de permanecer preso hasta el fin de sus días.

La docena larga de esposos autóctonos de Varadâ  recibieron al recién llegado con hospitalidad y afecto, siendo nuevamente Gabriel sorprendido por el frenesí sexual de aquella raza  (en la que ellas eran ellos y ellos eran ellas). Afecto que alcanzaría ribetes de entusiasmo según se refrendaba la complementariedad de sus respectivos órganos reproductivos.

3 comments

  1. Tal vez el inicio de un nuevo ciclo de historias…

    No se pierdan la próxima semana… ¡El ataque de las vaginas volantes!

    :-)

  2. Ese ya está pillao… 1982, Siniestro Total, compusieron un bonito tema.

    Por otro lado, la violación de machos sapiens (de hembras ni cuento) por parte de alienígenas es un hecho “probadamente” demostrado por revistas de la «más esclarecida divulgación científica» de los 70 tal que “Más Allá”, “Karma 7”, etc… Es una modesta aportación… El titular es buenón y había que llenarlo con algo…

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